domingo 4 de septiembre de 2011

74´Aniversario de la Masacre del Seguro Obrero

Por Juan Bragassi H.
Presidente Aguirre Cerda encabeza visita a la sede del Nacismo.
La década de los 30`s. fue un período agitado y violento. Se inició con la crisis económica del año 1929, el cual tuvo nefastas repercusiones en el ámbito social, suceso que contribuyó en gran medida la caída del primer gobierno del general (r) Carlos Ibáñez del Campo, seguido por una serie de asonadas militares, que finalmente depusieron al gobierno constitucional del Presidente Juan Esteban Montero. Así se inicia el período de anarquía de la “República Socialista” que antecedió la vuelta al gobierno de derechista Arturo Alessandri Palma.
El “león de Tarapacá” con una relativa mayoría en el parlamento, gobernó con mano de hierro, desde finales de 1932 hasta diciembre de 1938, adoptando medidas que muchas veces rozaron con la inconstitucionalidad. Alessandri no era el mismo del año 20´, quien con el apoyo “chusma querida” había llegado al poder cantando el “cielito lindo”.
Surgen en este mismo período - amparado por el ejecutivo -, la “milicia Republicana” organización paramilitar de carácter ilegal y nuevos partidos políticos como: el Movimiento Nacional Socialista y Partido Socialista. Organizaciones que a su vez dieron forma a grupos de choque, que al poco tiempo se enfrentaron en las calles con extrema violencia.
En el marco previo a las elecciones presidenciales de 1938 las fuerzas de derecha presentan para la continuidad de su gobierno, al entonces Ministro Gustavo Ross Santa María , tachado por unos como “el mago de las finanzas” y por otros “el ministro del hambre”; las izquierdas, conformados en el Frente Popular, levantan la figura del radical Pedro Aguirre Cerda; mientras que los nacistas conforman junto a elementos ibañistas independientes y socialistas la “Alianza Popular Libertadora”, proponiendo la candidatura de Carlos Ibáñez del Campo.
Ibáñez fue proclamado en una multitudinaria concentración realizada el domingo 4 de septiembre en el Parque Cousiño, hoy parque O`higgins.
Al otro día un grupo de 65 jóvenes miembros del Movimiento Nacional Socialista, encabezan un intento revolucionario en contra del gobierno derechista de Alessandri, tomándose la casa central de la Universidad de Chile y tras dar muerte al Carabinero Salazar Aedo, el edificio de la Caja del Seguro Obrero, ubicado hacia un costado del palacio presidencial.
Los rebeldes de la universidad, fueron rendidos por medio de la acción de una pieza de artillería del regimiento Tacna, que derribó la puerta principal, perdiendo la vida 6 nacistas, 3 por las esquirlas de la granada y tres por el uso de armas portátiles de Carabineros cuando ya estaban rendidos.
Los supervivientes fueron trasladados brazos en alto hacia el edificio del seguro obrero, haciéndoseles entrar en aquel lugar. Conseguida la rendición de sus camaradas, que se encontraban el los pisos superiores del local, hacia las 16: 30 hrs, las fuerzas de Carabineros procedieron en seguida a cumplir la orden presidencial de asesinar a todos los prisioneros. Es en ese preciso instante, que el entonces joven teniente de Carabineros Antonio Llorens Barrera, se niega terminantemente ante sus superiores a acatar la orden, decisión que puso en peligro su integridad física. De inmediato a Llorens se le apresa y es sacado del local, franqueado por dos subalternos, que lo llevan como destino al cuartel de Investigaciones, escena que no dejó de impresionar a algunos testigos que se encontraban en el exterior.
Mientras sucedía esto, Carabineros procedió a ejecutar y rematar a los prisioneros, entre ellos un obrero y dos funcionarios públicos inocentes. Siguiendo con la sustracción de las pertenencias de los asesinados y la deformación de sus rostros por medio de culatazos, el uso de sables y bayonetas. Acción criminal, que duró hasta entrada la noche.
Posteriormente a las 21: 00 hrs el mayor Luis Portales Mourgues encontró en la puerta de la Caja a Darío Zañartu Cavero periodista del “Imparcial”, al Diputado Raúl Marín Balmaceda, Alfonso Canales y al Capellán Gilberto Lizana, a quien acompañaba el doctor Ricardo Donoso. En la puerta en teniente Campos les hizo presente que había prohibición para que entraran civiles, a lo que les respondieron los presentes que los llevara a presencia del coronel Pezoa.
Como este no se hallara, pues en esos momentos se había dirigido a la prefectura, el mayor Portales asumió la responsabilidad y les permitió recorrer el edificio. Zañartu se dedicó a inspeccionar los cadáveres, constatando que tres individuos, gravemente heridos, se encontraban vivos: Carlos Pizarro, David Hernández y Facundo Vargas.
Al percatarse esto Carabineros pasó bala a sus armas y apuntó a los sobrevivientes, pero fueron fuertemente increpados por el Diputado Raúl Marín Balmaceda, quien se puso delante de las armas como muro humano. Posteriormente el parlamentario se dirigió a la presidencia acompañado de Alfonso Canales, no sin antes tener la precaución de dejar al cuidado de sus demás acompañantes a los 3 jóvenes heridos.
Obtenida la orden del Presidente Alessandri de dejarlos con vida, fueron trasladados al cuartel de Investigaciones. Sin embargo, una hora después de entre los cadáveres apilados en las escaleras del seguro obrero, aparece otro agónico sobreviviente: Carlos Montes.
Montes fue trasladado junto a sus otros camaradas, que se encontraban en el cuartel de Investigaciones y a eso de las 03:00 hrs. al Hospital Salvador y de allí a la Penitenciaría.
Mientras todo ello ocurría, a partir de las 02:00 hrs de la madrugada y al amparo de la noche, los cuerpos de las víctimas fueron trasladados en camiones al Instituto Médico Legal.
Al otro día, pese a la orden de censura dictaminada por el ejecutivo, para la prensa opositora e independiente y a la campaña de escamoteo de la verdad de los hechos, realizada por los medios periodísticos leales al gobierno, la opinión pública logró imponerse respecto a la tragedia, que dejó un Carabinero y 62 civiles muertos, 59 de los cuales eran miembros del Movimiento Nacional Socialista.
La masacre del seguro obrero, generó el apoyo de las fuerzas ibañistas a la candidatura presidencial del Frente Popular, quien finalmente triunfó por una estrecha diferencia de votos sobre la opción de derecha.
Los ideales de los jóvenes inmolados el 5 de septiembre de 1938, no son los mismos que hoy le pretenden adjudicar algunos grupos de adeptos al hitlerismo alemán: el nazismo con "z", pues nunca la acción del nacismo chileno centro su acción en el problema de la supremacía racial, la pureza de la raza, el antisemitismo o las reivindicaciones fronterizas del Tercer Reich producto del Tratado de Versalles. Ello consta en la serie de documentos generados por esta organización a partir de 1936 y en la serie de declaraciones dadas por quienes fueron de las filas de ese movimiento que pasó a denominarse Vanguardia Popular Socialista y que constituyeron años después el “Comité 5 de Septiembre”.
* La imagen registra la visita encabezada por el Presidente electo Pedro Aguirre Cerda, junto a los miembros directivos del Frente Popular a la sede nacional del nacismo a fines de 1938.